La renta básica se entiende como un camino hacia la libertad

Julen Bollain

01/10/2018

http://www.sinpermiso.info/textos/la-renta-basica-se-entiende-como-un-camino-hacia-la-libertad-entrevista-a-julen-bollain

Julen Bollain (Eibar, 1990) es un joven político, investigador y economista vasco, especializado en renta básica. Es miembro de la junta directiva de la Red de Renta Básica, de la Basic Income Earth Network y parlamentario por Elkarrekin-Podemos desde el 2016. En esta entrevista tratamos los fundamentos filosóficos de una renta básica incondicional, de las experiencias existentes y de las objeciones que ponen en duda su conveniencia y viabilidad.
¿Qué entiende por renta básica incondicional? 

Una renta básica incondicional es un ingreso pagado por el Estado a todos los ciudadanos de una determinada área geográfica, aunque no quieran trabajar. Por lo tanto, es un ingreso que se recibe de manera incondicional, por el mero hecho de existir. Una renta básica es un ingreso que permitiría la existencia material de toda la ciudadanía.

¿Qué diferencia hay entre una renta básica y las ayudas y prestaciones sociales actualmente existentes, tales como la renta mínima de inserción?

Hoy en día, en España, cuando una persona no tiene ingresos, ya sea porque no ha trabajado nunca o porque ha agotado las prestaciones contributivas y no contributivas a las que tiene derecho, puede solicitar acogerse a una renta mínima garantizada. Para recibir esta ayuda, las personas deben cumplir ciertos requisitos, ya que, a diferencia de la renta básica, es una renta condicionada. En España hay varios programas de rentas mínimas, que reciben diferentes nombres, cuantías y requisitos, pero siempre comparten una misma característica, y es que habitualmente están dirigidas a familias que carecen de recursos económicos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas. Las rentas mínimas que tenemos en España son rentas para pobres. Las personas que quieran acogerse a esta ayuda económica deben demostrar ante la administración que no pueden cubrir sus necesidades. Las rentas mínimas se crearon, teóricamente, para proporcionar medios económicos temporales para cubrir una falta de ingresos transitoria, pero, en la práctica, no son un incentivo para la búsqueda activa de trabajo. En cambio, la renta básica elimina las trabas administrativas y otorga a todas las personas, con independencia de su nivel de ingresos, una cantidad suficiente para poder garantizar su existencia material y una libertad real y efectiva.

¿Cómo se justifica, desde la ética y la filosofía, la necesidad de una renta básica para la ciudadanía?

La mayoría de las personas que defendemos una renta básica incondicional entendemos la renta básica a través de una concepción filosófica republicana, que sostiene que una persona nunca será libre mientras dependa de otra para subsistir. Desde esta perspectiva filosófica, la renta básica se entiende como un camino hacia la libertad, un camino que hace posible vivir una vida propia sin depender de los demás. La renta básica te proporciona un suelo sobre el que poder edificar tu propia vida y elegir lo que realmente quieres hacer.

Los defensores de la renta básica insisten en la importancia de garantizar unos ingresos mínimos a la ciudadanía, ¿pero no les parece que sería igualmente prioritario para garantizar la igualdad establecer una renta máxima, fijar unos límites a las rentas más elevadas?

Sí, también existe una necesidad de limitar los ingresos por arriba, grabando los ingresos hasta llegar al cien por cien en los casos de rentas muy elevadas. Una renta máxima sería una medida económica compatible con la renta básica, que podría contribuir a financiarla. Además, pienso que establecer una renta máxima favorecería la justicia social y sería un instrumento financiero para combatir las desigualdades sociales.

La renta básica es una realidad en Alaska, estado en el que cada ciudadano recibe unos 3.000 euros anuales aproximadamente. En el caso de Alaska, la financiación proviene de un fondo de redistribución de los beneficios del petróleo. ¿Piensan que sería posible financiar una renta básica sin perjudicar el medio ambiente, desligándola de los beneficios de las industrias y actividades económicas más contaminantes?

No solo es posible desligar la renta básica de las actividades que contaminan el medio ambiente, sino que, además, sería absolutamente necesario hacerlo. Una renta básica se puede financiar sin destruir el medio ambiente. De hecho, muchas personas defienden una renta incondicional desde posiciones económicas decrecentistas, desde la convicción de que hay que salir de una economía que busca el crecimiento por el crecimiento, adoptando un sistema económico basado en la sostenibilidad socioambiental. ¿Qué es lo que ocurre en Alaska? En Alaska la renta básica se financia a través de un fondo creado en 1981. El gobierno de Alaska reparte los beneficios de la explotación de sus recursos naturales entre toda la población. Cada año se decide la cuantía que le corresponde a cada ciudadano, en función de los beneficios obtenidos por la venta de petróleo. Pero lo más interesante de la experiencia de Alaska es que desde que se implementó la renta básica, ha pasado a ser uno de los estados con más igualdad de los Estados Unidos. Vemos así que una renta básica, además de ser un elemento de libertad, capaz de garantizar una vida digna para las personas, también es un elemento muy importante para redistribuir la riqueza de un país. Los subsidios universales reducen la pobreza mucho más que los subsidios que van dirigidos a ciertos colectivos. De Alaska debemos aprender cómo una renta básica incondicional sirve para reducir la brecha entre ricos y pobres.

Si una renta básica es tan positiva ¿por qué fue rechazada en referéndum en Suiza?

De entrada, hay que dejar claro que Suiza es uno de los países más conservadores del mundo. En junio de 2014 se realizó un referéndum con casi un 25% de votos favorables a una renta básica. Sabíamos que sacar adelante este referéndum sería muy difícil debido a la campaña salvaje en contra la renta básica de los medios de comunicación y de los partidos mayoritarios. Pero estoy convencido de que en Suiza se produjo una gran victoria de la renta básica, porque a pesar de dichas dificultades, el sí a la renta básica partía de un 10% en intención de voto y llegó hasta el 23% de voto real. Incluso hubo algunos barrios de Zurich en los que el sí a la renta básica superó el 50%. El referéndum de Suiza nos ha enseñado que la pedagogía en el tema de la renta básica es imprescindible, ya que uno de los mayores defectos de la renta básica es que es muy fácil de ridiculizar.

Hay algunas regiones de países como Holanda y Finlandia, y también ciudades como Barcelona, ​​que están desarrollando experiencias piloto de renta básica. ¿Cómo valoran los avances en la implementación de la renta básica a escala global y local?

Actualmente se está produciendo un boom de los proyectos piloto de renta básica. Hay que tener cuidado con los experimentos sociales, pues nos pueden dar cierta información sobre cómo funciona una renta básica, pero nunca nos podrán demostrar empíricamente los efectos reales sobre la ciudadanía y la validez o no de una renta básica. En Europa, como decíais, se han puesto en marcha varios proyectos piloto, concretamente en Holanda, pero también en cuatro ciudades de Escocia, entre ellas Edimburgo y Glasgow, por ejemplo. En Finlandia, a finales de 2018, terminará el proyecto piloto, después de dos años. Estos proyectos los están llevando a cabo países a los que a nuestros políticos les gusta mirar. Y eso es bueno para la renta básica. En este último año se ha hablado más de renta básica que en toda su historia. En relación con lo que decíais de Barcelona, me gustaría decir que se está realizando un proyecto piloto que se llama B-Mincome y que combina políticas activas y pasivas. De las mil personas que participan en este proyecto, aproximadamente la mitad reciben una renta básica incondicional, mientras que otras personas reciben un dinero a cambio de hacer trabajos para la comunidad o renovar su vivienda. Además, hay un grupo de control que recibe las ayudas actuales. De este modo, se podrán comparar los diferentes grupos. Barcelona proporcionará muchos datos, que deberán analizarse, de los efectos de una renta básica sobre la población. La renta básica llegará sí o sí a nuestro país. La incógnita es si la aprobará un gobierno de derechas o un gobierno progresista.

En vuestros escritos coincidís con Guy Standing, uno de los máximos expertos en renta básica, al afirmar que la renta básica no resolverá todos los problemas sociales. Entonces, ¿qué otras medidas económicas deberían complementar la renta básica para avanzar hacia la igualdad y la justicia social?

Hay muchas medidas económicas que pueden acompañar la RB. Una medida muy sencilla sería aplicar una tasa a las transacciones financieras. Esta tasa, además, podría contribuir a financiar la renta básica y ayudaría a tener un mundo más justo. Otro ejemplo es el de los efectos de una renta básica sobre las violencias machistas. La renta básica nunca pondrá fin a las violencias machistas, pero puede proporcionar a la mujer una libertad e independencia económica que le permite no depender de su marido y no tener que vivir sometida. Así, la renta básica debería ir acompañada de políticas feministas, económicas y sociales progresistas.

¿Por qué deberían aceptar una renta básica las élites económicas y los sectores sociales más perjudicados por esta medida?

Las élites económicas ya están debatiendo sobre la renta básica. El mismo Guy Standing fue al Foro de Davos a hablar de renta básica. Por otra parte, hace poco El Fondo Monetario Internacional sacó un documento en el que decía que había que estudiar la viabilidad de una renta básica. La popularidad de la renta básica entre las instituciones económicas más neoliberales plantea el problema de tener que elegir entre una renta básica de derechas o de izquierdas. Yo, personalmente, no quiero una renta básica de derechas, no quiero una renta básica sostenida con los impuestos de todos, porque iría en contra del estado del bienestar. Yo quiero una renta básica de izquierdas que se pueda financiar a través de los impuestos de los más ricos. Para mí, una renta básica debe ser un pilar del estado del bienestar, una renta básica debe ir de la mano de una educación y una sanidad públicas. Si la izquierda no abandera la lucha por una renta básica, se aplicará el modelo de la derecha.

Los detractores de la renta básica insisten en la idea de que es económicamente inviable. ¿Cómo se podría financiar una renta básica, incluso en períodos de crisis?

Los economistas catalanes Daniel Raventós, Lluís Torrens y Jordi Arcarons demostraron la viabilidad económica de la renta básica en España a través de un estudio de microsimulación estadística. Este estudio demuestra, a partir de datos oficiales proporcionados por el Instituto de Estudios Fiscales, que una renta básica alcanzaría una masiva redistribución de la renta del 20% más rico al 80% restante. Si financiáramos una renta básica, tal y como proponen estos economistas catalanes, reduciríamos la desigualdad hasta niveles en los que se encuentra en los países nórdicos. Los estudios demuestran que una renta básica se puede financiar. Sólo es necesario que haya voluntad política.

Las raíces filosóficas de la renta básica

La renta básica es una propuesta que tiene 2.500 años de historia. El antecedente más antiguo conocido de un ingreso ciudadano se sitúa en en Atenas el siglo V a.C., en la Grecia democrática de Pericles y Efialtes. Parece que Efialtes estableció una paga para los ciudadanos que ejercieran de jurados, y que, posteriormente, el propio Pericles aprobó una compensación económica por el tiempo los atenienses que dedicaban a los asuntos públicos. En la antigua Roma encontramos también una primitiva renta básica, que consistía en el derecho de los ciudadanos de Roma y sus familias a recibir gratuitamente del estado una cantidad de trigo, y, posteriormente, también de aceite y vino. Esta experiencia romana fue una fuente de inspiración para los humanistas del Renacimiento, especialmente para Tomás Moro (1478-1535) y Juan Luis Vives (1492-1540). Moro defendió la conveniencia de un ingreso mínimo universal en su obra Utopia, como medida para acabar con los robos que realizaban los pobres. Vives diseñó una propuesta de renta básica condicionada que se aplicó en la ciudad belga de Ypres y que consistía en destinar una ayuda pública para dar de comer a los pobres a cambio de trabajos para la comunidad. En el siglo XVIII, Montesquieu (1689-1755) y Condorcet (1743-1794), dos de los filósofos más destacados de la Ilustración francesa, defendieron el deber del estado de garantizar la subsistencia y una vida saludable a la ciudadanía. El filósofo Thomas Paine (1737-1809), autor de la declaración estadounidense de los derechos del hombre, propuso una subvención económica para los mayores de edad y una renta básica para la población más vieja. En el siglo XIX, el socialista utópico Joseph Charlier (1816-1896) defendió que los adultos más jóvenes recibieran una ayuda pública financiada con un impuesto sobre las donaciones y las herencias. Ya en el siglo XX, a finales de la Gran Guerra, el filósofo Bertrand Russell (1872-1970) se manifestó a favor de una renta básica como un ingreso que permitiera satisfacer las necesidades mínimas de la población dispuesta a hacer algún trabajo útil por la comunidad. El filósofo Erich Fromm (1900-1980), representante destacado de la escuela de Frankfurt, defendió un ingreso universal de subsistencia en su libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Martin Luther King (1929-1968) defendió la renta básica como una medida eficaz para combatir la pobreza y garantizar la seguridad económica y vital. La historia de la renta básica desemboca en la creación en 1986 de la Red de Renta Básica Europea (BIEN). En la actualidad, la renta básica está presente en la agenda política. La derecha política ve en la RB un instrumento útil para mantener unos elevados niveles de consumo de la población que está siendo expulsada del mercado laboral debido a la robotización de los sistemas de producción, mientras que una renta básica de izquierdas, en cambio, pone hace hincapié en la capacidad negociadora que concede a los trabajadores y en la independencia material que proporciona a las mujeres.

Julen Bollain

es Portavoz de Economía del Grupo Parlamentario Elkarrekin Podemos en el Parlamento Vasco y miembro de la Red Renta Básica y de la Basic Income Earth Network
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