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HACIA UN NUEVO SISTEMA DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA

Lo explicó el dirigente socialista Eduardo Lapenta en una conferencia sobre seguridad que brindó en la ciudad de Bolívar. Entre otros conceptos, indicó que “no sólo hablamos de derechos humanos, sino de deberes humanos. Esto nos distingue de otras ideas políticas que quieren un Estado débil, que no interfiera, porque la falta de Estado significa la libertad del poder económico”.

El abogado y dirigente socialista Eduardo Lapenta disertó en una charla abierta en la ciudad de Bolívar denominada “Hacia un nuevo sistema de seguridad democrática”.

El dirigente del Partido Socialista azuleño, Eduardo Lapenta, participó de una charla abierta realizada en la ciudad de Bolívar denominada “Hacia un nuevo sistema de seguridad democrática”.

El abogado penalista, docente y ex decano de la Facultad de Derecho de la UNICEN estuvo acompañado durante su disertación por el licenciado Sebastián Cinquerrui, sociólogo, director del CEMUPRO -Centro de Estudios Municipales y Proviciales-, ex diputado provincial y presidente de la comisión de Prevención de Adicciones de la HCD, y el comisario inspector en retiro activoEduardo Miranda, ex comisario de Bolívar. Todos ellos hablaron de la necesidad de encaminarse hacia un nuevo sistema de seguridad.

“Deberes humanos”

En la conferencia brindada, Lapenta se refirió a la organización institucional para solucionar los problemas de inseguridad. En este sentido, manifestó que “los socialistas creemos en un Estado fuerte, un Estado presente, que ejecute las decisiones democráticas. Sólo un Estado fuerte puede enfrentar al poder económico, al poder delictual, y brindar condiciones de vida más igualitarias, más solidarias”.

Sostuvo que por esto “no sólo hablamos de derechos humanos, sino de deberes humanos. Esto nos distingue de otras ideas políticas que quieren un Estado débil, que no interfiera, porque la falta de Estado significa la libertad del poder económico. Pero un Estado fuerte no es lo mismo que un Ejecutivo autoritario, que confunda lo público con lo gubernamental, que destruya la división del poder. La Regla de Oro en una sociedad democrática es: a mayor poder, mayor control.

Al analizar las diversas soluciones a esta problemática, el abogado consignó que “no podemos quedarnos en la amenaza de condena. Debemos actuar en la prevención, pero existen dos formas muy distintas de prevenir el delito: prevención situacional o prevención de causas”.

En lo que hace a la denominada prevención situacional -esto es colocación de alarmas, rejas, cámaras, policías-, explicó que “tiene un efecto de traslado, porque el delito se comete adonde no hay alarmas, rejas, cámaras o policía. Estas metodologías pueden llevarnos a situaciones de mayor desigualdad y marginación”.

Sobre la prevención de las causas del delito, indicó que “tratando de evitarlo, o por lo menos disminuir los daños, supone distinguir formas delictuales y exige políticas de inclusión” y recordó que desde la Facultad de Derecho participaron entre 2004 y 2008 en una experiencia -en el marco del programa Azul Ciudad Segura- que trataba de darle oportunidades a unos setenta chicos de 13 a 16 años en situación de vulnerabilidad, con antecedentes penales, en forma no asistencial. “No se les daba dinero, sino que la comunidad tejía una red de inserción, aprendizaje de oficios, integración y reconocimiento. Si lo piensan bien, la continuidad del programa habría permitido reducir sustancialmente el problema”, sostuvo.

“Puerta abierta al futuro”

En ese marco, el abogado aseguró que “la ciudad puede enfrentar dignamente la inseguridad” y enumeró los requisitos indispensables para enfrentar el delito:

– Estado fuerte.

– Democracia participativa.

– Sociedad civil fuerte.

– Distinción entre lo público y lo gubernamental.

– Una ciudad educadora: aprendizaje social, prácticas de mayor igualdad e inclusión.

– Una ciudad donde las expectativas sean de igualación y no de discriminación.

– Una ciudad donde se valorice el talento, la creatividad, la innovación social. Así como hay emprendedores económicos, hay emprendedores sociales que tratan de mejorar lo público, pero necesitan usar lo público, los fondos, bienes y espacio para construir.

– Un gobierno que entienda que su posibilidad de pensamiento, de ideas, de proyectos, es limitado, que necesita de los vecinos.

– Un gobierno que ceda espacio a la sociedad civil, sin discriminación de ninguna índole, y colocarse de control y garante.

Por último, Lapenta remarcó que “tenemos que dejar una puerta abierta al futuro para evitar la violencia presente”.

Lo explicó el dirigente socialista Eduardo Lapenta en una conferencia sobre seguridad que brindó en la ciudad de Bolívar. Entre otros conceptos, indicó que “no sólo hablamos de derechos humanos, sino de deberes humanos. Esto nos distingue de otras ideas políticas que quieren un Estado débil, que no interfiera, porque la falta de Estado significa la libertad del poder económico”.

El dirigente del Partido Socialista azuleño, Eduardo Lapenta, participó de una charla abierta realizada en la ciudad de Bolívar denominada “Hacia un nuevo sistema de seguridad democrática”.

El abogado penalista, docente y ex decano de la Facultad de Derecho de la UNICEN estuvo acompañado durante su disertación por el licenciado Sebastián Cinquerrui, sociólogo, director del CEMUPRO -Centro de Estudios Municipales y Proviciales-, ex diputado provincial y presidente de la comisión de Prevención de Adicciones de la HCD, y el comisario inspector en retiro activoEduardo Miranda, ex comisario de Bolívar. Todos ellos hablaron de la necesidad de encaminarse hacia un nuevo sistema de seguridad.

“Deberes humanos”

En la conferencia brindada, Lapenta se refirió a la organización institucional para solucionar los problemas de inseguridad. En este sentido, manifestó que “los socialistas creemos en un Estado fuerte, un Estado presente, que ejecute las decisiones democráticas. Sólo un Estado fuerte puede enfrentar al poder económico, al poder delictual, y brindar condiciones de vida más igualitarias, más solidarias”.

Sostuvo que por esto “no sólo hablamos de derechos humanos, sino de deberes humanos. Esto nos distingue de otras ideas políticas que quieren un Estado débil, que no interfiera, porque la falta de Estado significa la libertad del poder económico. Pero un Estado fuerte no es lo mismo que un Ejecutivo autoritario, que confunda lo público con lo gubernamental, que destruya la división del poder. La Regla de Oro en una sociedad democrática es: a mayor poder, mayor control.

Al analizar las diversas soluciones a esta problemática, el abogado consignó que “no podemos quedarnos en la amenaza de condena. Debemos actuar en la prevención, pero existen dos formas muy distintas de prevenir el delito: prevención situacional o prevención de causas”.

En lo que hace a la denominada prevención situacional -esto es colocación de alarmas, rejas, cámaras, policías-, explicó que “tiene un efecto de traslado, porque el delito se comete adonde no hay alarmas, rejas, cámaras o policía. Estas metodologías pueden llevarnos a situaciones de mayor desigualdad y marginación”.

Sobre la prevención de las causas del delito, indicó que “tratando de evitarlo, o por lo menos disminuir los daños, supone distinguir formas delictuales y exige políticas de inclusión” y recordó que desde la Facultad de Derecho participaron entre 2004 y 2008 en una experiencia -en el marco del programa Azul Ciudad Segura- que trataba de darle oportunidades a unos setenta chicos de 13 a 16 años en situación de vulnerabilidad, con antecedentes penales, en forma no asistencial. “No se les daba dinero, sino que la comunidad tejía una red de inserción, aprendizaje de oficios, integración y reconocimiento. Si lo piensan bien, la continuidad del programa habría permitido reducir sustancialmente el problema”, sostuvo.

“Puerta abierta al futuro”

En ese marco, el abogado aseguró que “la ciudad puede enfrentar dignamente la inseguridad” y enumeró los requisitos indispensables para enfrentar el delito:

– Estado fuerte.

– Democracia participativa.

– Sociedad civil fuerte.

– Distinción entre lo público y lo gubernamental.

– Una ciudad educadora: aprendizaje social, prácticas de mayor igualdad e inclusión.

– Una ciudad donde las expectativas sean de igualación y no de discriminación.

– Una ciudad donde se valorice el talento, la creatividad, la innovación social. Así como hay emprendedores económicos, hay emprendedores sociales que tratan de mejorar lo público, pero necesitan usar lo público, los fondos, bienes y espacio para construir.

– Un gobierno que entienda que su posibilidad de pensamiento, de ideas, de proyectos, es limitado, que necesita de los vecinos.

– Un gobierno que ceda espacio a la sociedad civil, sin discriminación de ninguna índole, y colocarse de control y garante.

Por último, Lapenta remarcó que “tenemos que dejar una puerta abierta al futuro para evitar la violencia presente”.

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