Jóvenes azuleños: rebeldes con causa. Transformar la realidad es el camino para #ElAzulQueQueremos

CEntro de Formacion Profesional

Eduardo Victor Lapenta
Precandidato a Intendente
Partido Socialista de Azul

Unos de los problemas graves de Azul es la falta de empleo. Una ciudad de mediana población, más allá de las condiciones macroeconómicas del país, es muy dependiente del liderazgo que ejerza el estado municipal para lograr el desarrollo económico. Y claramente el gobierno municipal ha sido un factor negativo para lograrlo.

Azul está estancado y, además, tiene hoy un gobierno necio y autoritario, con el cual no se puede dialogar.

Nadie invierte en una ciudad así, adonde cada permiso, cada habilitación, cada solución de lo público, demora años y tiene resultado incierto.

El municipio y las empresas locales

Por una parte es la empresa mayor, de la ciudad. Los proveedores y contratistas necesitan un estado municipal serio y responsable para desarrollarse, porque para muchos es su mayor cliente. Así, la transparencia e igualdad en la contratación, pagando puntualmente. El desarrollo empresarial desde lo público, acentuando el control de cumplimiento en las obligaciones reciprocas, para que la empresa se foguee, crezca, y pueda progresivamente licitar en la región, en Olavarría o Tandil. Mas y mayores empresas, más empleo para los azuleños.

Por el contrario, el incumplimiento sistemático en el pago oportuno a los comercios y empresas de Azul, la contratación directa con proveedores de Buenos Aires, la arbitrariedad en dilatar los pagos indefinidamente durante meses o años, los privilegios hacia contratistas amigos del poder a quienes no se controla el cumplimiento de sus obligaciones (incluso con operarios azuleños muertos en obra) y, a ellos si se les paga puntualmente, conforman un cuadro de situación adonde muchos ya no venden ni contratan con la municipalidad. El gobierno de turno, aunque licite, solo adjudica a los mismos. A las empresas “prebendarias” que solo pueden crecer al amparo de prácticas irregulares de la administración, de la falta de control y cumplimiento, de los privilegios en el trato, y están incapacitadas para actuar en cualquier otro terreno.

El municipio y el empleo público

Por otra parte, el municipio es el empleador más importante de la ciudad, con más de 2000 empleados, sin contar los que cumplen tareas en formas de trabajo basura. Si, trabajo basura, como en el estacionamiento medido, adonde pueden pasar años cobrando subsidios miserables sin seguridad social, y negándoles todo puente al empleo real en el municipio. En otros organismos públicos pasa lo mismo.

Elección a dedo, para que todos entiendan que el empleo público es el botín electoral, que ningún partido político (salvo el socialismo) parece dispuesto a resignar. Nuestro proyecto de Ordenanza de Emergencia en el Empleo Público Municipal, para evitar esas prácticas de manipulación ilegítima, no mereció el apoyo de ningún concejal –muchos hoy son candidatos a Intendente–, y no hace falta agregar más. No sirve rasgarse las vestiduras el mes antes de las elecciones.

Los jóvenes entienden el mensaje. Es inútil capacitarse, estudiar, adquirir habilidades o demostrar aptitudes, solo ingresan los familiares, amigos o los pertenecientes a la facción política. Y solo los privilegiados ascienden, tienen sueldos dos o tres veces mayores, y mientras concurran a los actos y peguen carteles electorales, tampoco es necesario que trabajen.

En el Centro de Formación Profesional n° 401 nos confirmaron que solo un 4% de los más de 1000 inscriptos por año, son jóvenes. Por el contrario, se agolpan para buscar otras formas que la política le propone para obtener dinero.

Luego nos quejamos de la conflictividad, de la rebeldía, del enojo de los jóvenes contra toda forma de autoridad, porque no nos debe respeto si lo excluimos discriminándolo. Si le negamos la posibilidad de futuro, en la edad adonde deberíamos señalarle el camino del esfuerzo, del trabajo, y de la superación personal. Y no vale hacerse los distraídos, porque los gobernantes los elegimos y controlamos entre todos: es nuestra responsabilidad. El Concejo Deliberante –como cuerpo colectivo y más allá de individualidades– es parte del problema, porque teniendo potestades para hacerlo, no aporta la solución.

El municipio y las oportunidades de trabajo

Tampoco tiene el municipio programas de creación de empleo.

Algunos funcionarios políticos fantasean con traer “la gran empresa”. Ya hemos dicho que un estado municipal como el que tenemos, ahuyenta en lugar de atraer. Solo han aparecido posibilidades a partir de infraestructura existente (Sudamtex, Frigorífico, etcétera), a veces con empresarios aventureros, que apuestan al descontrol y la prebenda comunal, incorporando trabajadores sin registración ni seguridad social –a imagen y semejanza del municipio– y en condiciones de seguridad inaceptables.

Mientras esperan el golpe de suerte, dejan de hacer lo elemental: promover la creación de emprendimientos productivos. La base del desarrollo y del empleo en cualquier lugar del mundo. Retomando el ejemplo del Centro de Formación Profesional, sería muy simple brindar el apoyo para que las personas capacitadas en la multiplicidad de oficios que enseñan, puedan gestar su propio autoempleo, creciendo hasta llegar a un emprendimiento sustentable. Por ejemplo, la incubadora.

La incubadora de empresas es una forma de organización diseñada para asegurar el éxito de proyectos emprendedores, brindándoles infraestructura, maquinaria, materiales iniciales, crédito, servicios, personal de atención administrativa, comunicaciones, asesoramiento, red de contactos, análisis de mercados, transporte, etcétera. Muchos emprendimientos pueden constituirse como cooperativas de trabajo, no las truchas, sino las reales. Para ello es necesario capacitar a los jóvenes, introducirlos en la cultura de la igualdad económica en los emprendimientos empresariales, usando la experiencia (y los fondos) de las cooperativas, fuertes y exitosas, que hay en Azul. También involucrar a otras entidades de la comunidad, centro empresario, sociedad rural, colegios profesionales, etcétera. Puede ampliarse a la incubadora de emprendimientos sociales, que también puede dar trabajo aunque no tenga la rentabilidad como norte.

Como puede verse, es fácil diseñar políticas públicas para generar empleo. Y hay que hacerlo, especialmente para los jóvenes, que son un sector social más propenso al desánimo, al escepticismo, a la rebeldía con causa. Necesitamos incorporarlos al mundo del trabajo, porque son el futuro de #ElAzulQueQueremos.

 

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