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Eduardo Victor Lapenta
Partido Socialista de Azul

Cada vez son más los analistas políticos independientes, que aseguran que Macri es el verdadero candidato de Cristina Fernandez de Kirchner, para la presidencia a partir de 2015. Tendría asegurada  impunidad y, frente al neoliberalismo de Macri, siempre será CFK la izquierda opositora. El juego se completa con la destrucción de FAUNEN.

El radicalismo, una fuerza política de centro izquierda

La UCR fue capaz de cumplir con un desafío histórico en 1983 y, bajo la conducción de Raúl Alfonsín, pudo restituirnos una democracia de calidad. Enjuició a los poderosos miembros de las juntas, allí adonde el PJ pretendía olvido y perdón. Se transformó en una fuerza de centro izquierda, que hizo eje en lo público, y énfasis en lo humano, que pretendió igualar oportunidades en todos los sectores sociales. Incursionó, también, en formas de democracia participativa como el Congreso Pedagógico Nacional o el referéndum por el conflicto con Chile. Han pasado 30 años, y aquella juventud progresista es la dirigencia actual.

En Azul, el Intendente Ruben “Polilla” De Paula, creo el jardín maternal, el centro de día para jubilados, la atención primaria de la salud, las asambleas barriales para decidir obras comunitarias, mejoró la salud y la educación públicas, etcétera. Me sentí muy identificado durante los casi diez años que participé de su gestión.

Esa UCR se opuso a las privatizaciones y negociados de la época menemista. En la provincia evitó que despareciera el Instituto de Previsión Social y las cajas profesionales, como pretendía Domingo Cavallo. Hoy empleados y profesionales cobrarían la jubilación mínima, igual que el 80% de los jubilados del ANSES. Y enfrentó a su propio gobierno, a Fernando de la Rúa, para evitar el recorte presupuestario en la educación superior

El rechazo puede resumirse en las palabras del Intendente Héctor “Negro” Rodriguez, cuando le preguntaron “que hará el menemismo cuando se terminen las joyas de la abuela” en alusión a la venta indiscriminada de bienes y empresas del estado, y contestó “nos venderá a nosotros, la salud, la educación, la jubilación, etcétera”, anticipando lo que luego sucedería con las AFJP, ART, la educación y salud privadas.

El radicalismo protagonizó, con el conjunto de la sociedad, luchas históricas en pos de la democracia, la república, los derechos humanos, la justicia social, la soberanía nacional, la educación pública y la reforma universitaria. Como broche se incorporó a la Internacional Socialista, junto al Partido Socialista Argentino que ya la integraba, protagonizando un socialismo democrático por la justicia social, la dignidad humana y la democracia.

Los problemas que deja el ciclo kirchnerista

Estos doce años de gobierno K, profundizaron dos problemas muy graves para el futuro de Argentina. No es bueno mezclarlos:

En primer lugar, la acumulación del poder de la presidenta con algunos “iluminados”, que controla al Congreso, se esfuerza por alinear a la Justicia, desarticula los órganos de control constitucional, y degrada el federalismo con la apropiación de los recursos públicos. La falta de transparencia, la corrupción, la impunidad, los pactos secretos, las contrataciones en favor de los empresarios amigos del poder, el uso electoral de los fondos públicos, la manipulación de los medios, el desborde del poder hacia las organizaciones de la sociedad civil, son otras tantas manifestaciones del mismo problema, que se replica en los gobiernos provinciales y municipales.

Recomponer la institucionalidad se invoca como “la república y el federalismo”, aunque afecta también a la igualdad política y la democracia.

En segundo lugar, la desigualdad y pobreza, que se transforma en un círculo vicioso como instrumento de poder electoral. La desigualdad estructural, por la primarizacion de la actividad productiva, el deterioro de las economías regionales, el desempleo, y las enormes ganancias del capital financiero. El régimen tributario, el sistema financiero, las prebendas y subsidios, multiplican la desigualdad social sin beneficio social alguno. Las políticas públicas para los sectores más vulnerables, tienen un sesgo clientelar, adonde algunos reciben sin necesitarlo y a otros se les niega indebidamente. Los derechos se transforman en favores políticos, y las personas más vulnerables quedan atrapadas en una red en la que, para recibir, pierden su libertad y dignidad. Allí están los QOM para dar testimonio vivo de ese trato, en su forma más  inhumana.

Reducir la desigualdad social, la marginación y la vulnerabilidad, asegurar derechos, dar trabajo decente, vivienda digna, etcétera, se invoca como “democracia social, o progresismo”.

¿Qué es lo que quiere la dirigencia UCR?

A partir de 2013 el radicalismo pareció recuperarse de una etapa de confusión. Atrás había quedado la transversalidad de Néstor Kirchner, el desprendimiento del GEN, el acuerdo electoral con De Narváez, etcétera. Y se encaminaron constituyendo un Frente Progresista Cívico y Social,  replicando la experiencia de la UCR Santa Fe, que lo conformó hace más de veinte años. Luego, ese espacio de centro izquierda, se transformó en el Frente Amplio UNEN.

Se firmaron acuerdos constitutivos, el documento “La Argentina que queremos”, y el radicalismo asumió el doble compromiso de la república y la democracia social. Pero les duró poco. Ingresaron luego en un limbo partidario incomprensible, que fue dañando al FAUNEN.

Finalmente se fueron, de noche y en puntas de pie, publicando fotos con  Macri o Massa, y aplaudiendo las andanzas de Posse en la provincia. Ese salto a la derecha ¿es representativo de sus afiliados y simpatizantes? UCR Olivos, @MarcelaStuar, según el cuadro, dice que no. Y parece que no hay decisión participativa, ni debate público.

UCR-PRO

Recuperar la república y el federalismo

Aunque pretendan justificarse, no hay forma de  asociar la deserción del radicalismo, con un intento de recuperar la república. Los devaneos entre Massa y Macri lo confirman.

Massa, plenamente inserto en las prácticas de poder justicialistas, y asociado a los barones del conurbano, nada tiene que ver con la recomponer la república. El financiamiento electoral que recibe de  empresas privadas, nos alertan por los compromisos que asume, porque sería ingenuo que le dan sin pretender recibir nada a cambio.

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Macri no es un ejemplo de institucionalidad. Se niega a usar el dinero que la Legislatura establece anualmente para construir viviendas –subejecución presupuestaria sistemática–, mientras las villas miseria acumulan 300.000 personas; ratifica el negociado de los zares del juego; desvía fondos públicos, nada menos que $ 2.000.000 diarios, para la propaganda electoral, mientras lo retacea en la educación o la salud estatales. Lo que el Macri hace en CABA, hará en Argentina. No caigamos en el mismo error que con Néstor Kirchner, cuando fuimos incapaces de entender lo que ya hacia como gobernador en Santa Cruz.

Finalmente, cada vez son más los analistas políticos independientes, que aseguran que Macri es el verdadero candidato de Cristina Fernandez de Kirchner, para la presidencia a partir de 2015. Tendría asegurada  impunidad y, frente al neoliberalismo de Macri, siempre será CFK la izquierda opositora. El juego se completa con la destrucción de FAUNEN.

¿La democracia social? No, la “libertad” del dinero.

Se equivocan quienes creen que alcanza con recuperar la república, sin democratizar las estructuras del poder económico y de los mercados. Sin involucrar al estado en una sociedad menos desigual, más solidaria. Tenemos que recordar las enseñanzas del menemismo.

La UCR pareció entenderlo, cuando firmó en el Acta Constitutiva del Frente Amplio Unen para “conformar una Coalición Política en el orden nacional que brinde a la Argentina una alternativa de gobierno en procura de una sociedad solidaria, participativa, igualitaria en la que la educación de niños y jóvenes, y el bienestar de nuestros ancianos, sean el centro de las políticas públicas, donde ciudadanas y ciudadanos puedan construir su propio porvenir a través del trabajo honesto”.

Porque los derechos económicos no deben entenderse como prestaciones a sujetos pasivos y sin iniciativa, sino como necesario punto de partida para la participación activa de los ciudadanos en la empresa social. No se trata de subvencionar la marginalidad sino de crear las condiciones para una sociedad realmente integrada con bienestar social para todos.

El programa económico político de Macri es conocido. Reeditará el neoliberalismo menemista –y son equivalentes los proyectos de Massa y de Scioli–, la concentración económica, los privilegios tributarios y, posiblemente, las privatizaciones. Y se acentuará la exclusión social, porque la desocupación es una condición necesaria para aumentar las ganancias de las empresas.

Desigualdad, violencia e inseguridad

El kirchnerismo ha degradado las mejores iniciativas sociales. Atrás de un discurso progresista, se instrumentan prácticas de gobierno clientelares, como instrumento electoral, o directamente, en beneficio de los funcionarios y amigos del poder. Así se ha llegado a confundir a sectores progresistas de la sociedad, que se suman a la derecha reclamando orden y seguridad.

Pero no nos equivoquemos. Sería lo mismo que negarse a tomar antibióticos para curar la enfermedad, alegando que el médico se equivocó con la receta anterior. Sin una sociedad más justa, más inclusiva, más igualitaria en sus oportunidades, será imposible recomponer la tranquilidad social, reducir la violencia, el delito, la propensión a la droga y el narcotráfico. No importa cuántos policías, patrulleros o cámaras de seguridad tengamos.

Los compromisos que se borran con el codo

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Es extraño ver dirigentes del radicalismo capaces de romper sus compromisos políticos, sin dar explicaciones. Pero, para hacer un “pacto de caballeros”, decía el inolvidable Héctor “Negro” Rodriguez, “tiene que haber caballeros”, es decir, hombres y mujeres que estén dispuestos a respetar los pactos.

Destruir el espacio progresista no clientelar que habíamos construido en el Frente Amplio UNEN, nos aleja de la Argentina que queremos, de lo que haríamos en caso de resultar electos. Pero no solo eso porque, si no somos electos, también nos debilita para controlar lo que hará el nuevo gobierno, e impide proyectar un futuro mejor para 2019.

Por eso el Partido Socialista, el Partido GEN y Libres del Sur, han ratificado en la Resolución del 6 de marzo de 2015: “Estamos decididos a enfrentar la continuidad -en cualquiera de sus variantes- de una forma de ejercicio del poder que confunde Estado con Gobierno, ciudadanía con clientelismo, e intereses públicos con negocios privados”, y “reafirmamos los compromisos asumidos en el acta fundacional del Frente Amplio Progresista primero, y en el FAUNEN después” porque “Defendemos nuestras convicciones y honramos los compromisos asumidos, porque son la garantía básica de la representación, hacemos lo que decimos, decimos lo que pensamos”. Para nosotros “la Política no puede ser pragmatismo electoral carente de convicciones, porque solamente con conductas coherentes, ideas y propuestas es posible transitar el camino hacia la igualdad”. Y lo mismo haremos en el ámbito municipal.

Mientras tanto, los dirigentes, afiliados y adherentes del radicalismo, deben definir si dan o no el salto a la derecha.

Si me preguntan hoy, les digo: prefiero el otro, el radicalismo que conocí.

 

 

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