jose inza

El Azul que Queremos no será obra de un partido, y mucho menos de un candidato a Intendente. Esta propuesta, como todas las que realiza el Partido Socialista de Azul, son abiertas a la concertación con otros partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil. Con quienes estén dispuestos,  suscribiremos un compromiso escrito y público para su implementación, cualquiera sea el resultado de la elección.

Eduardo Victor Lapenta
Partido Socialista de Azul

El conflicto que encabeza el Sindicalista Omar Varela, en contra del Intendente José Inza, nos ofrece una radiografía de lo que sucede en la Municipalidad de Azul, con los empleados municipales: ilegalidad, discriminación, uso clientelar, miedo e injusticias por doquier. Y, también, de lo que podemos esperar los azuleños si no logramos una transformación absoluta en el uso abusivo del poder por el Intendente, en un estado municipal que parece haber perdido la brújula.

Primer acto

Omar Varela le exigió al Intendente Jose Inza que pase a planta a 22 empleados municipales que integran la comisión directiva –los amigos–, pero no pide lo mismo para los otros 400 empleados que estarían en la misma condición, según afirmó el Concejal Rancez, socio político de Inza. De paso, Varela denunció que Inza “pasó gente a planta sin antigüedad” añadiendo que “sabemos quiénes son pero no los vamos a ‘buchonear’”. Inza le contestó diciendo que “a mí nadie me va a extorsionar”, falacia con la que pretende transformar la exigencia de que se cumpla la ley, en un supuesto forzamiento de su voluntad. Increíble. (El Tiempo, 8/2/2015, una extensa y detallada cronología).

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El pase a planta debería producirse en forma automática al año de comenzar a trabajar, salvo mal desempeño en sus tareas. Mientras tanto el Intendente lo puede dejar cesante en cualquier momento, sin motivo ni sumario, disponiendo que “no se le renueva el contrato”. Y en el Azul actual, casi no hay empleos fuera de lo público, y la desocupación aumenta. Ese empleado municipal “provisorio” cuya continuidad laboral depende del humor del Intendente, queda obligado para hacer todo lo que el funcionario ordene: lo personal, lo partidario y lo electoral. La “mano de obra” política.

Los que ingresaron a dedo, sin selección ni concurso, quieren asegurarse la permanencia en el próximo gobierno, que también podrá “no renovarles el contrato”. Pasarlos a planta les otorga estabilidad, y el Intendente Inza no podrá extorsionarlos para que trabajen en campaña de reelección, a la que se ha lanzado. Usa el miedo garrote electoral.

Omar Varela obtuvo mucho de este gobierno. Ejerció el dedo para ingresar y ascender, en lugar de defender reglas de igualdad para el conjunto, como corresponde a un representante gremial. Negoció con el Intendente Inza los mensajes simbólicos necesarios para que el personal se afile a su sindicato, en desmedro de los otros dos. A cambio “yo puse plata para vos” en la campaña, dos camiones para pegar carteles, y  “acompaño (a Inza)… para que (la situación económica del municipio) no le explote en las manos”.

Y también logró que Inza se allane en un reclamo judicial suyo contra la Municipalidad, obteniendo mucho dinero. Del otro lado, muchísimos empleados municipales están demandados en los juicios por créditos que no recibieron, hechos por los que Omar Varela fue condenado. Aunque parezca increíble, cuando terminan de pagar un juicio, dicen, aún hoy les llegan nuevos embargos por otros créditos, tomados por Varela con prestamistas, en una incomprensible secuela infinita de las estafas.

Inza y Varela, ambos fieles representantes de una forma de ejercer el poder, negociando o pelándose, pero en definitiva, beneficiándose a costa del conjunto. Cero representación de quienes los eligieron.

Segundo acto

Incidentes entre la gente de Omar Varela, y “adherentes” a Omar Seoane, en el SUMAC, cuando se intentaba hacer un acto de ANSES al que concurriría el Director Ejecutivo Diego Bossio.

Bossio

Más allá de su finalidad pretendidamente institucional, concentrar a las personas para darle tarjetas y subsidios, tenía un obvio sentido electoralista para Bossio, que está lanzado en campaña como precandidato a gobernador. También tenía sentido lo de Omar Varela, dentro de su lógica, arruinarle el acto que Inza pretendía protagonizar junto a Bossio.

El inefable “Pieri” Saldaño describió la situación de este modo: “se encarajinó un acto de un compañero” y “Diego Bossio se volvía y el Intendente (por Inza) se quedó a pie”. Auto no le falta, por lo que está claro que “a pie” significa sin el acto electoralista que pretendía encabezar. De inmediato se fue a Olavarría para, al menos, sacarse la foto allí. Azul puede esperar, su carrera electoral, no.

También el miedo tiene un espacio electoral considerable en relación al ANSES. Se ha denunciado públicamente, que atemorizan a las personas con la supuesta pérdida de beneficios de la seguridad social, en caso de que voten a otro.

Omar Seoane, Director de la UDAI Azul de ANSES –y Concejal–, no es distinto al Intendente Inza, en la designación y manejo del personal, tampoco en la instrumentación de sus expectativas políticas.

Que entre ambos bandos llegaran a empujones, y presumiblemente golpes de puño, expresa el absurdo de la situación, adonde poco importaban los jubilados. El acto finalmente se hizo, pero no vino Bossio, y por lo tanto, tampoco Inza.

Tratemos de reflexionar    

Esta forma de hacer política partidaria y sindical utilizando los cargos electivos, nos está destruyendo como comunidad en nuestras posibilidades de desarrollo humano y productivo. Y siembra el inmovilismo comunitario asqueado de las trenzas del poder en beneficio personal, y el desaliento de los jóvenes.

Es el juego eterno de premios y castigos con cargos, bienes y dinero público, según el alineamiento con la facción partidaria del Intendente. Juego que no se limita al personal municipal, sino que se extiende al conjunto de organizaciones comunitarias, barrios, proveedores municipales, las personas necesitadas de subsidios, y por supuesto, periodistas y medios de comunicación social. Se transgreden los límites legales, se opaca el rol de los otros poderes, se desdibuja los órganos de control, se instala la discriminación y la arbitrariedad, y desaparece todo tipo de exigencia ética.

El Partido Socialista de Azul

El Partido Socialista no quiere llegar al Gobierno para ser un administrador eficiente del viejo estado, sino para transformarlo, dice Hermes Binner. Y es correcto. No está claro que pretenden los otros partidos políticos.

Es necesario recomponer la división de poderes y el respeto a la ley por los gobernantes, y eso solo se logra con una democracia más participativa, adonde hay transparencia de la gestión pública, y la comunidad tiene instrumentos concretos para intervenir en la toma de decisiones, en lugar de ser un convidado de piedra. Por ejemplo, la gestión participativa del presupuesto por distritos, adonde la gente pueda decidir el destino que obras o servicios se harán con los fondos públicos.

La participación comunitaria, con mecanismos crecientes de intervención, control y cogestión, es indispensable para encauzar el estado municipal. Los poderes y órganos de control tienden a someterse al ejecutivo, como ocurre en Azul.

En lo referente a empleo público sostenemos la necesidad de reconstruir la carrera administrativa, con ingreso por selección o concurso con jurados externos, ascensos por méritos hasta la categoría de Director inclusive, limitación de la planta política, capacitación y profesionalización, remuneraciones acordes e igualitarias, código de ética, y la creación de un Instituto de la Administración Pública Municipal que intervenga de modo autónomo en el mejoramiento constante del personal municipal.

El Azul que Queremos no será obra de un partido, y mucho menos de un candidato a Intendente. Esta propuesta, como todas las que realiza el Partido Socialista de Azul, son abiertas a la concertación con otros partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil. Con quienes estén dispuestos, suscribiremos un compromiso escrito y público para su implementación, cualquiera sea el resultado de la elección.

¿Qué hacer frente a la situación actual?

Frente a la controversia planteada el Concejo Deliberante debe asumir su rol institucional.

Es vergonzoso ver esta puja de poder en beneficio personal, que debe resolverse con el pase a planta de la totalidad del personal que lleva un año en su cargo, cumpliendo con la ley.

Pase a planta que debe hacerse en la categoría inicial de cada agrupamiento, como lo establece el estatuto, excepto que haya mediado un concurso público para la designación en un cargo más algo.

De una vez por todas es necesario brindar seguridad a los empleados municipales. Impedir la manipulación por el miedo, y darles estabilidad para que puedan cumplir con la ley sin temor a represalias. Con este gobierno, y con todos los que vengan.

El Bloque Socialista presentará un Proyecto de Ordenanza en este sentido, y esperamos que los demás Concejales lo acompañen.

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