ARTE Y DERECHO (SEGUNDO ENVÌO)

Arq. Alicia Lapenta
Partido Socialista de Azul

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El sistema global económico está dominado por las finanzas. Hoy es un producto digital que puede circular, y otorga a un sector exclusivo muchísimo poder. “Papá, papá, ¿me dejas ver la tele? Si m´hijo, pero no la prendas” (Refrán popular).

En los últimos años, las ciudades latinoamericanas son examinadas homogéneamente, focalizando los problemas en términos de crisis. Las propuestas públicas procuran soluciones en base a modelos globales/transnacionalizados, negando los contextos históricos de producción –nacionales y locales-. Sería bueno y útil focalizar en los desafíos y problemas de las iniciativas la recualificación cultural en las ciudades latinoamericanas. Partiendo del discurso global/trasnacional según el cual la cultura se ha vuelto un recurso para el desarrollo, con implicancias sobre su papel en las políticas urbanas, es que deberíamos debatir las relaciones y tensiones que se establecen entre cultura/patrimonio, espacios públicos y los procesos de negociación y/o disputa que se producen desde y entre los grupos sociales urbanos.

El sistema global económico está dominado por las finanzas. Hoy es un producto digital que puede circular, y otorga a un sector exclusivo muchísimo poder.

La ciudades globalizadas funcionan como un modo de Implantar una cultura globalizada, estandarizada,  -de modo muy complejo-, en economías nacionales aún marcadas por su propia especificidad. De este modo las clases trabajadoras, modestas, tradicionales, se vuelven mucho más creativas en sus relaciones transversales que a veces suman varias procedencias y nacionalidades, construyendo nuevas relaciones con el poder “democrático” vertical, y actuando definitivamente en el territorio que ocupa. Y así estos grupos sociales constituyen una nueva modernidad. La inmigración intercambia y recrea en cosmopolitanismos transversales procesos que constituyen globalidades.

Uno de los cambios fundamentales de esta modernidad global es que hemos pasado de una lógica del sistema político económico que  tenia la lógica de incluir a gente como consumidores y trabajadores, que no es generoso ni practica la magnificencia,  era la función económica del consumo de masas, el consumidor como maquinaria de consumo, consumidor de masa, de viviendas de masas, de heladeras, etc.

Lógica del sistema

El proceso de hoy con su lógica puesta al límite del sistema,  el proceso de incorporación del consumidor, se invierte; el proceso de hoy es expulsión. Las lógicas internas al sistema, no sólo dominadas por las finanzas sino por la financialización de máximos sectores, hoy implica modalidades internas de generar una plusvalía inmensa, y donde no necesitan más gente.

Respecto de valores inmobiliarios y gentrificación, hoy día temas cotidianos en los estudios urbanos, creo útil hacer un breve comentario: son procesos de inversión a partir de los cuales se incrementa artificialmente el valor de zonas o barrios degradados de la ciudad, generalmente ocupados por sectores obreros y por otros habitantes pauperizados o económicamente vulnerables. Estos grupos son desplazados de sus viviendas hacia las periferias o zonas deprimidas a los fines de la puesta en valor de las propiedades para su posterior ocupación por sectores altos y medios, mediante el desarrollo de proyectos de reconversión o renovación urbana. A la sustitución de los habitantes le siguen otros cambios en las tipologías edilicias y el reemplazo de actividades productivas y comerciales consideradas obsoletas por otras más acordes al nuevo perfil, las cuales sirven para consolidar el proceso de revalorización de estas zonas estratégicas de la ciudad (por ejemplo pequeñas oficinas, tiendas de diseño, bares y espacios de arte, entre otros)
Referente al  patrimono cultural podemos decir que se refuncionaliza en términos generales, sujeto a procesos de gentrificación, donde no aparece la participación ciudadana en las decisiones, ni el patrimonio cultural visto como un complejo integrado, donde la ciudadanía tiene un rol participativo indelegable. Sin olvidar que estos problemas a su vez conviven con la situación de las personas en situación de calle.

En proyectos urbanísticos regidos por la economía de mercado, y que suelen ser los que más se autoproclaman como “ciudades creativas”, el proceso de puesta en valor de los bienes patrimoniales, trae aparejada la gentrificación, entendida como la expulsión de la zona intervenida de individuos/grupos de menor poder adquisitivo, y la inclusión de la vivienda social no siempre responde a lo que significa para John Howkins la ciudad creativa que permite el aprendizaje, colaboración e innovación, y mucho menos desde la perspectiva de Bill Strickland que, para ser creativa, una ciudad debe ser justa, igualitaria y diversa.

Y sólo cuando las instancias de participación de los moradores se vuelvan efectivas desde la equidad, e inclusión, se podrá planificar una intervención que además de atender los problemas socioeconómicos y culturales, -incluidos en ellos todos los sectores marginados-, permita una inversión público-privada, con participación comunitaria, que resulte en una intervención exitosa en que se sume el protagonismo de la sociedad civil a la inversión público-privada en el rediseño de la ciudad que incluya más y mejores oportunidades a la creatividad ciudadana y al aumento de  la calidad de vida.

Las lógicas del neoliberalismo

En nuestros países, el poder ejecutivo tiene un pie firmemente plantado en circuitos globales; no es el viejo ejecutivo, un poder ejecutivo que representa lo nacional, porque la globalización está dentro de la banca central, del Ministerio de Economía, y del poder ejecutivo. Por eso  es difícil entender lo que está pasando, y no alcanza con la palabra globalización. El Estado Nacional en estos últimos 20 años se vuelve anfitrión de lo global y los presidentes y los primer ministro del mundo, son parte del contrato de este neoliberalismo, no simples “víctimas”. Hay una condición estructural que el ejecutivo comparte con algunos de los grandes  actores globales.  El ejecutivo se ha privatizado más, pese a que parecería lo contrario, y  es fácil de ver, porque más y más, todo es secreto. Por ello las revueltas urbanas; manifestaciones de grupos de población que no logran estar presentes, que tienen reclamaciones que nadie oye, y la violencia urbana de destruir, que no necesariamente es robar, es un acto de comunicación, ¿cuándo me vas a escuchar?

 Procesos de expulsión

Estructuras profundas que se están manifestando en diferentes lugares, y son procesos de expulsión que asumen formatos muy diferentes.

Desplazados es una categoría del sistema humanitario internacional; el año pasado se sumaron 10 millones de desplazados a los 42 millones que había. Y esto es sumamente una pequeña parte. Las compras de tierra (China compró 3 millones de hectáreas en Zambia), para plantación de palma aceitera en un proceso de expulsión masiva, no sólo de exterminio de la naturaleza sino de pequeños agricultores y pueblos enteros. El sistema en que estamos inmersos va generando expulsiones de toda índole.

Quizás este sea un análisis radical y en simultáneo precario de lo que estamos viviendo. Y hay muchas modalidades de expulsión. Expulsión de millones de personas que sobran, que ya no interesan para la sociedad de consumo.

Por ello la producción de cosmopolitismos vernaculares que se genera en las ciudades globales, “at de base” entre los pobres, es muy importante porque es una fuerza que une, en vez de segmentarse en sectores, en pequeños nacionalismos; se van amalgamando. Y ahí está el momento territorial de estos circuitos, el momento en que se visibilizan, se vuelven concretos: son  mujeres y hombres que quieren su estilo de vida, que marcan su espacio urbano, y aquí es el gran momento de confrontación. Frente al espacio ciber, el espacio de lujo, aparecen espacios activos de producción de gente que habita. La ciudad como espacio de confrontación activa y que genera movilizaciones, así al mercado inmobiliario le corresponden los movimientos sociales.

EL DATO

Para recuperar la noción de sustentabilidad en nuestras ciudades necesitamos una combinación grande de conocimientos de profundos, y el desafío es cómo logramos trabajar juntos sin simplificar al denominador común más bajo.

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