Los partidos políticos no dejan de sorprenderme y siempre para mal. Cada vez hay más  dirigentes políticos (aquí el lenguaje masculino es lo que procede), que hacen declaraciones sobre la posibilidad o necesidad de legislar sobre la llamada “maternidad subrogada”, eufemismo para suavizar lo que en verdad se está diciendo: se quiere legalizar que se comercialice con el cuerpo de las mujeres, alquilando sus úteros.

Escribí sobre este tema hace unos meses para denunciar está práctica y el hecho de que se celebrara una feria en Madrid para promocionar a  las empresas que se lucran actuando como intermediarias. Desde entonces es mucho lo que se ha escrito a favor y en contra de esta práctica. Lo que me resulta preocupante ahora, es que sean grupos políticos considerados progresistas o de izquierdas los que, en aras al derecho a tener hijas/os con genes propios,  pretendan que es necesario legalizar el alquiler de úteros.

Iñigo Errejón declaraba en la Ser que no veía mal, a priori, la gestación subrogada, pero creía necesario “discutir mejor los controles” para su regulación y ha reconocido “los quebraderos” que está suponiendo el tema para “la gente que trabaja en ello”. Señor Errejón, esos “quebraderos de cabeza ” ¿A qué se deben? Porque, ¿”la gente que trabaja en ello” tiene en cuenta que las mujeres no pueden ser nunca objetos para que otras personas cumplan sus deseos?

Se tiende a argumentar sobre el alquiler de úteros en base al derecho a tener hijas/os. ¿Cómo es posible que se justifique comerciar con el cuerpo de las mujeres en base a dar derechos a otras personas? Nadie discute, por evidente, que las mujeres que alquilan sus vientres, son las que sufren pobreza y marginación. Pero, la solución para estas mujeres no es que un hombre o una mujer la contraten durante nueve meses. La solución pasa por tomar medidas para que las mujeres que viven en situación de vulnerabilidad dispongan de recursos, que no se vean abocadas a tener que contratar su cuerpo para sobrevivir.

Los derechos de estas mujeres se ven menoscabados desde el momento en que inician el proceso y  durante el periodo de gestación. Como bien sabemos, una vez iniciada la gestación la mujer no tiene capacidad de decisión, es la persona o pareja que alquila y paga la que toma las decisiones.

Hace unos días vi un capítulo de la serie “The good wife”, que trababa el tema desde un planteamiento jurídico. La pareja contratante llevaba a juicio a la mujer gestante, porque se negaba a abortar ya que el feto tenía problemas. La mujer gestante lo sentía como un hijo suyo y la pareja consideraba que, como tenía sus genes, era su hijo, por lo tanto la decisión era suya. La crudeza con la que se debatía sobre el contrato, sobre quién tenía más derechos legales, reflejaba con claridad que hablar de legalizar esta práctica no es otras cosa que comercializar el cuerpo de las mujeres.

Las mujeres #NosomosVasijas, no somos recipientes que se alquilan para que otras/os tengan descendencia. No confundamos derechos con deseos.

Los partidos políticos no pueden decir que la igualdad de género es necesaria, que hay que eliminar la brecha salarial, que hay que fomentar la corresponsabilidad en los cuidados, etc., y al mismo tiempo pensar en legalizar una práctica, el alquiler de úteros, que al igual que la prostitución es explotación de las mujeres, es violencia machista. Un poco de coherencia es lo mínimo que podemos pedirles.

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Detalles
Ángeles Briñón García es licenciada en Sociología y Magíster en Igualdad de Género. En los últimos años ha trabajado como técnica de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres en varios proyectos, realizando diagnósticos sobre Igualdad y Conciliación de la vida laboral y personal en empresas. Ha diseñado y elaborado materiales de formación y ha impartido talleres y seminarios en diferentes empresas. También ha trabajado en proyectos europeos y municipales como formadora y consultora. La formación impartida es tanto en temas relacionados con la igualdad y la conciliación, como en motivación, trabajo en equipo, comunicación, estilos de dirección, etc. Ha colaborado en la campaña “Muévete por la igualdad” elaborando el manual: “Una visión de género: es de justicia”. http://www.mueveteporlaigualdad.org/publics.asp En 2007 crea su propia empresa brizas.es, desde donde sigue desarrollando su actividad como asesora en Género, Igualdad de Oportunidades y Conciliación. Además ha elaborado planes de formación para empresas y ha colaborado con diversas entidades en la preparación de documentos formativos y divulgativos, entre los que se encuentra la “Prueba de aplicación práctica” para el curso on line “Igualdad de Oportunidades: aplicación práctica en la Empresa y los RR.HH” del Instituto de la Mujer. La formación sigue siendo una actividad fundamental, tanto para empresas como para entidades públicas.

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