Sin honestidad, valentía y solidaridad, Azul no va a cambiar.

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Eduardo Victor Lapenta
Partido Socialista de Azul

La sentencia de la Suprema Corte en contra del municipio con duros términos, fue la confirmación de un final anunciado. La maniobra de apelaciones dilatorias e improcedentes, jamás tuvo por finalidad lograr el bien común de los azuleños.

El Intendente actuó de modo deshonesto. Deshonestidad al no explicar o decir mentiras, al ocultar sus desatinos, al maltratar a los ex trabajadores o negarle soluciones. Tanta persistencia en perjudicar los intereses que se le confiaron, instaló en la sociedad la presunción de una connivencia fraudulenta. Los propios ex trabajadores dicen que al menos dos funcionarios lo habrían admitido en su presencia: el Concejal Rancez (“el que lo hizo ya no está más en el municipio”) y la Directora Legal Luciana David (“se filtró la información del municipio”).

En términos de bien común, la actitud deshonesta del Intendente le permitió mal usar 10 millones de pesos que obtuvo a mediados de 2012, por gestión del Intendente anterior, sin comprar la ex Planta de Piazza ni reconstruir el ex Cine San Martin.

El Concejo Deliberante, en este caso, ha actuado como un cuerpo temeroso, más allá de las individualidades. Temeroso porque no intervino pese a la interpelación pública “El H. Concejo Deliberante debe tratar, de inmediato, esta cuestión” que el socialismo le hizo cuando aún no tenía Concejal, en su denuncia “Ex Curtiembre Piazza: ¿Capricho de la gestión municipal o acto de corrupción?” –El Tiempo, 11 de septiembre de 2013– Nota en la cual se aportaban las soluciones.

Temeroso porque no quiso actuar limitando, controlando y desautorizando la actuación deshonesta del Intendente. Temeroso porque acudió a meras declaraciones (Resolución n° 3324/2013 y Resolución n° 3524/2014) en lugar de adoptar decisiones por Ordenanza, a lo que solo llegó tardíamente cuando se lo impuso el ejecutivo (El Tiempo, 7-5-2015), autorizando pagarle una parte del crédito de los trabajadores a cambio de la cesión. Una aspirina, en lugar del tratamiento completo, para que los trabajadores no molesten más en el recinto del deliberativo. Y tanto tardó hasta para eso, que es una decisión inaplicable, porque fue simultánea a la sentencia judicial de la Suprema Corte (El Tiempo, 8-5-2015).

Algunos Concejales procuraron obtener rédito político, en una caravana mediática de autopromoción, tratando de esconder lo que no se animaron a hacer, y mostrar como un éxito lo poco que hicieron. Como dice un amigo, apretaron un cero para que parezca un ocho.

No actuaron para preservar el interés común, del daño provocado por el Intendente. Dijeron “tener límites para actuar”, pero no hicieron las preguntas correctas y, por eso, tampoco obtuvieron asesoramiento útil. No tenían que “ayudar” a los trabajadores, sino indemnizarlos por el perjuicio que la municipalidad les provocó que el propio cuerpo reconoció en la Resolución 3524/2014.

Concejo temeroso porque no se animaron a darle curso al proyecto de Ordenanza presentado por la socialista Erica Torena, que resolvía las tres cuestiones: a) obtener el inmueble para el municipio; b) compensar adecuadamente a los trabajadores; y c) evitar el enriquecimiento indebido del comprador, producto de la propia actuación municipal. Se quedaron a mitad de camino, tratando que conformar, en lugar de resolver.

Pero sobre todas las cosas, el estado municipal, integrado por el Intendente y Concejo Deliberante mal que les pese, actuó de modo profundamente insolidario. Y la comunidad así lo comprende.

En una sociedad absolutamente desigualitaria adonde unos pocos tienen la mayor parte de la riqueza, el estado municipal debe combatir la desigualdad a través de lo público, brindando infraestructura, servicios, salud, transporte, esparcimiento, deportes, etcétera, para proporcionar un piso de calidad de vida financiado en forma solidaria mediante los tributos. Y también el apoyo no clientelar a los sectores más vulnerables, niños, ancianos, discapacitados, desocupados, etcétera.

En este caso, el estado municipal de la mano de decisiones incontroladas del Intendente, actuó persistentemente en forma inmoraltransfiriendo riqueza de pobres a ricos. Haciendo que los ex trabajadores sean mucho más pobres, ya que el dinero desvalorizado que recibirán dentro de algunos meses, valdrá la mitad que en el año 2012. Y, como reverso de la misma moneda, el comprador paga un precio vil por el enorme inmueble ubicado en el corazón de la ciudad. Gracias al estado municipal, será ahora mucho más rico. Como Robin Hood, pero al revés.


 

RESEÑA DE LA ACTUACION SOCIALISTA

Algunos artículos e intervenciones del socialismo que se han difundido por los medios, y están publicados en este sitio http://eduardolapenta.com.ar

11-9-2013 Ex Curtiembre Piazza: ¿Capricho de la gestión municipal o acto de corrupción?

9-2-2014 Gobierno municipal, o como aprovecharse de los que menos tienen

26-3-2014 Pedido de Informes al Intendente por ex Curtiembre Piazza

6-5-2014 Pedido de informes Cdra. Adriana Guedes y su respuesta Exp – B 167 – 2014 – Bloque Socialista – Credito Adq Ex Curt Piazza

26-10-2014 ¿Otro negociado del Intendente Jose Inza?: La expropiación de HM Azul SA

1-11-2014 Carta Abierta al Doctor Jose Inza (en respuesta a su carta documento contra Eduardo Lapenta)

19-11-2014 Carta Abierta a Matias Niemela (en respuesta a su solicitada contra el socialismo de Azul)

9-11-2014 Otra expropiación impulsada por Inza en la mira del socialismo

5-11-2014 Bloque Socialista: Proyecto de Ordenanza

14-2-2015 Reclaman a Inza que avance en la compra de las indemnizaciones de la ex Curtiembre Piazza